
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” — Filipenses 1:6
Vivimos en una generación que celebra los resultados, pero ignora los procesos. Nos gusta ver el fruto, pero pocas veces estamos dispuestos a permanecer en la etapa donde nada parece estar sucediendo. Sin embargo, es precisamente ahí, en lo oculto, donde Dios hace Su obra más profunda.
El proceso no es un castigo… es una construcción.
Dios no solo está interesado en llevarte a un destino; está comprometido con formarte en el camino. Porque el lugar al que vas requiere una versión de ti que aún está siendo desarrollada. Y eso toma tiempo.
Tal vez hoy te sientes en pausa. Como si estuvieras estancado. Como si no avanzaras al ritmo que esperabas. Pero lo que parece lentitud, muchas veces es preparación. Lo que parece silencio, es formación interna. Lo que parece pérdida de tiempo, es inversión divina.
Un árbol no crece hacia arriba sin antes profundizar hacia abajo. Las raíces se desarrollan en lo invisible, pero son las que sostienen todo lo que después será visible.
Así es contigo.
Cada prueba, cada espera, cada momento donde no entiendes lo que está pasando… está formando carácter, resistencia, fe genuina. Dios está trabajando en ti, aunque no siempre lo percibas.
No te desesperes por llegar. Aprende a permanecer.
Porque cuando entiendes que el proceso también es propósito, dejas de luchar contra él… y comienzas a crecer dentro de él.
Dios no ha terminado contigo. Él comenzó algo en ti, y lo llevará a término.
Confía. Permanece. Sigue avanzando.
¿Puedes hoy abrazar el proceso, aun sin ver todavía el resultado?
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Amén, bendiciones 👍
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