“Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” Proverbios 3:5 Cerrar un mes es más que pasar una página en el calendario. Es una oportunidad para mirar con honestidad lo que fue, reconocer lo aprendido y entregar a Dios lo que aún no se resolvió. Muchas veces avanzamos sin detenernos a evaluar, acumulando experiencias sin procesarlas. Este día nos invita a hacer una pausa consciente y a cerrar enero con verdad y gratitud. Fiarse del Señor con todo el corazón implica algo más profundo que confiar cuando todo salió bien. Significa reconocer que incluso en lo que no entendimos, Dios estuvo presente. No apoyarse en la propia prudencia no es negar la razón, sino aceptar que nuestra mirada es limitada. Dios ve el conjunto; nosotros vemos fragmentos. Y aun así, Él nos guía. Este treinta y uno de enero es un buen momento para revisar el camino recorrido. ¿Qué decisiones trajeron paz? ¿Cuáles revelaron áreas que necesitan ajuste? No se trata de juzgarse con dureza,...