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22 de enero – Cruzar el umbral con confianza




“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él.”
Apocalipsis 3:20

Hay momentos en la vida espiritual que no se sienten como grandes batallas, sino como invitaciones silenciosas. No llegan con urgencia ni con presión; llegan como un llamado suave a cruzar un umbral. Este día nos recuerda que Dios no irrumpe, llama. No fuerza, invita. Y la decisión de abrir siempre es personal.

Cruzar un umbral implica dejar algo atrás. A veces es una etapa, una manera de pensar, una actitud que ya cumplió su función. Otras veces es un miedo que se ha vuelto familiar. Permanecer del lado conocido puede parecer seguro, pero también puede estancarnos. Dios llama no para exponernos innecesariamente, sino para llevarnos a un lugar de mayor vida.

Este veintidós de enero es una invitación a escuchar con atención. La voz de Dios no siempre se manifiesta en lo espectacular; muchas veces se presenta en una inquietud persistente, en una convicción tranquila, en una verdad que vuelve una y otra vez al corazón. Abrir la puerta no es resolverlo todo, es permitir que Dios entre en el proceso.

Cuando abres, Dios no promete comodidad inmediata, promete presencia. Entra para cenar, para compartir, para caminar contigo desde adentro. La fe no consiste en tener todas las respuestas antes de dar el paso, sino en confiar en quién te acompaña después de darlo.

Cruzar el umbral con confianza no significa ausencia de temor, sino decisión a pesar de él. Significa decir sí a Dios aun cuando el camino no está completamente definido. Cada puerta que se abre en obediencia amplía el espacio interior donde Dios puede obrar.

Hoy pregúntate qué puerta está llamando Dios en tu vida. ¿Qué paso pequeño pero significativo te está invitando a dar? No apresures la decisión, pero tampoco la postergues por miedo. Cuando Dios llama, su presencia ya está del otro lado.

Da el paso con confianza. Abrir la puerta es un acto de fe sencillo, pero transformador. Y cuando Dios entra, el espacio se llena de sentido, dirección y esperanza renovada.

Somos más que vencedores.
Pastor Sergio

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