“Porque por fe andamos, no por vista.”
2 Corintios 5:7
Hay etapas en las que la vida no termina de encajar. Las piezas parecen correctas, pero el conjunto no se ve claro. Avanzas, haces lo que sabes que es correcto, oras, decides con honestidad, y aun así quedan preguntas abiertas. Este día nos recuerda que la fe no consiste en entenderlo todo, sino en confiar aun cuando la comprensión es parcial.
Caminar por fe no significa negar la realidad, sino interpretarla desde una confianza más profunda. La vista se limita a lo inmediato; la fe se apoya en el carácter de Dios. Cuando dependemos solo de lo que vemos, la incertidumbre nos domina. Cuando caminamos por fe, la incertidumbre no desaparece, pero pierde autoridad sobre el corazón.
Este veinticuatro de enero es una invitación a soltar la exigencia de que todo tenga sentido ahora. Hay procesos que solo se entienden en retrospectiva. Dios no siempre explica el porqué de cada etapa, pero sí promete su presencia constante en medio de ellas. La fe madura aprende a descansar en esa presencia.
Confiar cuando no todo encaja requiere humildad. Reconocer que no tienes el control total, que no ves el panorama completo y que, aun así, eliges avanzar. Esa decisión no es debilidad; es madurez espiritual. La fe no elimina las preguntas, pero evita que se conviertan en parálisis.
Tal vez hoy te sientas caminando sin un mapa claro. No sabes exactamente cómo se resolverá una situación o cuándo llegará la respuesta. Este es el terreno donde la fe se fortalece. No cuando todo es evidente, sino cuando eliges confiar en el carácter de Dios más que en la claridad de las circunstancias.
Dios no te pide que finjas seguridad, te pide que confíes con honestidad. La fe no exige certezas absolutas; se sostiene en la convicción de que Dios es fiel, incluso cuando el camino no es completamente visible.
Hoy da el paso que tienes delante. No el que quisieras ver, sino el que está iluminado ahora. Caminar por fe es avanzar con lo que Dios te ha mostrado, confiando en que lo demás se revelará a su tiempo. Cuando confías, el camino se sostiene, aunque no todo encaje todavía.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
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