Ir al contenido principal

12 de marzo Semillas que aún no ves

 


“El reino de Dios es como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.”
Evangelio de Marcos 4:26-27

Una de las cosas más difíciles para el ser humano es esperar cuando ya hizo su parte.

Sembramos una oración.
Sembramos una decisión.
Sembramos una disciplina nueva.
Sembramos una conversación importante.

Y después esperamos resultados inmediatos.

Pero el principio del Reino es diferente. Jesús explica que la semilla crece incluso cuando el sembrador no la está observando. De hecho, gran parte del crecimiento ocurre cuando aparentemente nada está pasando.

La semilla trabaja bajo la tierra.

No vemos el proceso.
No escuchamos el movimiento.
No podemos medir el avance día a día.

Sin embargo, la vida está ocurriendo.

La primavera nos recuerda este misterio. Durante semanas la tierra parece igual. Pero debajo de la superficie, raíces diminutas comienzan a extenderse. La semilla se abre. La vida empuja hacia arriba. Todo está preparándose para el momento en que el brote finalmente aparecerá.

Así también sucede en nuestra vida espiritual.

Tal vez sembraste disciplina en tu vida este año.
Tal vez comenzaste a ordenar áreas que antes estaban descuidadas.
Tal vez empezaste a orar con mayor intención.

Y aún no ves grandes cambios.

No te desesperes.

Dios trabaja mucho en lo invisible antes de manifestar lo visible. El crecimiento profundo casi siempre ocurre en silencio. Las raíces necesitan tiempo para fortalecerse antes de que el fruto aparezca.

La impaciencia es uno de los mayores enemigos del proceso espiritual. Queremos brotes inmediatos, pero Dios está interesado en árboles que permanezcan por años.

Hoy recuerda esto: cada semilla fielmente sembrada tiene potencial de vida.

Tu oración no es inútil.
Tu disciplina no es estéril.
Tu obediencia no es invisible para Dios.

Aunque no lo veas todavía, algo puede estar creciendo bajo la superficie de tu vida.

¿Qué semillas has estado sembrando recientemente?
¿Puedes confiar en que Dios está trabajando incluso cuando no puedes verlo?

Las raíces siempre se forman primero.

Somos más que vencedores.
Pastor Sergio


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

2 de enero - “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”Salmos 46:10

​    Hay días que no empiezan con claridad, sino con silencio. El calendario avanza, el año ya comenzó, pero el alma todavía va acomodándose. No todo se ordena a medianoche, no todo se resuelve con un cambio de fecha. Hay procesos que necesitan quietud, y este segundo día del año es uno de ellos. Vivimos rodeados de ruido. Opiniones, expectativas, urgencias ajenas, metas que otros diseñaron para nosotros. Incluso las buenas intenciones pueden convertirse en presión. Queremos hacerlo todo bien, empezar fuerte, no fallar. Pero pocas veces nos detenemos a escuchar qué está pasando dentro. El silencio no es vacío. El silencio revela. Cuando el ruido baja, aparecen preguntas honestas: ¿Qué cargo todavía del año pasado? ¿Qué no quiero repetir? ¿Qué sí quiero cuidar? Dios no suele gritarnos respuestas; muchas veces nos espera en la pausa que evitamos. El mandato bíblico no es apresurarnos, sino aquietarnos. No para huir, sino para conocerlo. Este día no es para correr, es para afinar. Co...

3 de enero – La dirección antes que la velocidad

“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:6 Uno de los errores más comunes al comenzar un año es confundir movimiento con avance. Hacemos planes, aceleramos decisiones, llenamos la agenda, pero no siempre sabemos hacia dónde vamos. La prisa puede dar sensación de control, pero rara vez da claridad. Dios no está interesado únicamente en que camines, sino en que camines bien orientado. La Escritura no promete que nuestros caminos serán fáciles, pero sí que serán enderezados cuando lo reconocemos en ellos. Eso implica algo más profundo que una oración rápida: implica conciencia constante de su presencia. Este tercer día del año es ideal para revisar la dirección. No lo que estás haciendo, sino por qué lo haces. No cuánto avanzas, sino hacia dónde te diriges. Hay caminos que parecen correctos porque son rápidos, pero terminan agotando el alma. Otros son lentos, pero conducen a vida. Reconocer a Dios en todos tus caminos no significa espiritualizarlo todo...

8 de enero – La verdad que endereza el corazón

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.” Salmos 139:23 Hay oraciones que no pedimos respuestas, sino revelación. Esta es una de ellas. Pedirle a Dios que examine el corazón no es cómodo, pero es profundamente sanador. Porque la verdad, aunque incomode, siempre endereza. Muchas veces no estamos perdidos, estamos confundidos. No porque Dios no hable, sino porque evitamos mirarnos con honestidad. Preferimos ajustar el entorno antes que confrontar el interior. Este día nos invita a permitir que Dios alumbre lo que hemos aprendido a justificar. No para condenar, sino para sanar. Dios no expone para avergonzar; expone para liberar. Un corazón examinado es un corazón liviano. Ya no necesita máscaras, ya no vive en negación, ya no se defiende constantemente. Aprende a caminar en verdad, y la verdad siempre ordena. No temas a lo que Dios pueda mostrarte. Él ya lo conoce. La diferencia es que cuando lo reconoces tú, comienza la transformación. La gracia no opera en lo que ocultamos, sino...