16 de junio — Dios también trabaja en las pausas
Versículo:
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”
— Salmos 46:10
Hay temporadas en la vida donde sentimos que todo avanza. Las puertas se abren, las respuestas llegan y podemos ver claramente la dirección de Dios. Pero también existen temporadas donde parece que todo se detiene. Los planes se retrasan, las respuestas no llegan y el silencio parece ocupar el lugar de las certezas.
Sin embargo, una pausa no significa abandono.
Muchas veces pensamos que Dios solo está obrando cuando vemos movimiento, pero las Escrituras nos muestran que Él también trabaja en los momentos de aparente quietud. Mientras nosotros vemos demora, Dios está alineando circunstancias. Mientras nosotros vemos silencio, Él está fortaleciendo nuestra fe. Mientras nosotros esperamos, Él sigue construyendo aquello que todavía no podemos ver.
La semilla debajo de la tierra parece inmóvil, pero está desarrollando raíces. De la misma manera, hay procesos espirituales que ocurren lejos de nuestros ojos. Dios está formando carácter, enseñando dependencia y preparando el terreno para aquello que ha prometido.
Quizá hoy estés esperando una respuesta, una oportunidad, una restauración o una puerta que parece no abrirse. No permitas que la espera te haga pensar que Dios se olvidó de ti. El mismo Dios que abrió caminos en el pasado sigue trabajando en tu presente.
La pausa no es el final de la historia. A menudo es el lugar donde Dios realiza su obra más profunda. Lo que hoy parece una demora puede ser la preparación necesaria para una bendición mayor mañana.
Permanece fiel. Sigue orando. Sigue creyendo. Sigue caminando. Cuando llegue el momento correcto, entenderás que cada día de espera tuvo un propósito.
Oración:
Señor, ayúdame a confiar en Ti aun cuando no vea resultados inmediatos. Dame paz para descansar en tus tiempos y fe para creer que sigues obrando aunque mis ojos no puedan verlo. Enséñame a aprovechar las pausas para acercarme más a Ti y fortalecer mi confianza en tu dirección. Amén.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio Mendoza
Comentarios
Publicar un comentario