Devocional Amanecer – 12 de junio
Tema: Cuando Dios retrasa algo, no te está rechazando
Versículo:
“Porque la visión es aún para un tiempo señalado; se apresura hacia el fin y no mentirá; aunque tarde, espérala, porque sin duda vendrá, no tardará.” — Habacuc 2:3
Hay momentos en la vida en los que sentimos que nuestras oraciones parecen quedarse suspendidas en el cielo. Hemos sembrado, trabajado, esperado y confiado, pero aquello por lo que hemos clamado aún no llega. En esos momentos es fácil pensar que Dios nos ha olvidado o que nuestra petición fue rechazada.
Sin embargo, la Biblia nos enseña una verdad diferente: los retrasos de Dios no son rechazos; muchas veces son preparación.
Cuando José fue vendido por sus hermanos, seguramente no entendía por qué Dios permitía tanto sufrimiento. Cuando David fue ungido rey, tampoco comprendía por qué debía esperar tantos años antes de sentarse en el trono. Cuando Abraham recibió la promesa de un hijo, tuvo que esperar décadas para verla cumplida.
Dios no solo trabaja en aquello que estamos esperando; también trabaja en nosotros mientras esperamos.
Hay bendiciones que requieren un corazón más maduro. Hay puertas que necesitan abrirse en el momento correcto. Hay procesos que fortalecen nuestra fe para que podamos sostener aquello que Dios está a punto de entregarnos.
Quizá hoy estés esperando una respuesta, una oportunidad, una restauración familiar, una puerta laboral o un sueño que parece demorarse demasiado. No permitas que el reloj humano te haga dudar de la fidelidad divina.
Dios nunca llega tarde. Él ve lo que nosotros no vemos. Conoce detalles que nosotros ignoramos. Mientras nosotros observamos el calendario, Él está preparando circunstancias, personas y caminos para cumplir Su propósito perfecto.
La espera puede ser incómoda, pero también puede convertirse en el taller donde Dios forma nuestro carácter, fortalece nuestra confianza y nos enseña a depender más de Él que de los resultados.
No abandones la oración. No abandones la fe. Lo que Dios prometió sigue en camino.
Oración:
Padre, ayúdame a confiar en Tus tiempos. Cuando la respuesta parezca tardar, recuérdame que Tú sigues obrando aun cuando no lo puedo ver. Dame paciencia para esperar, sabiduría para aprender durante el proceso y fe para creer que Tus planes son mejores que los míos. En el nombre de Jesús, amén.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio Mendoza
Comentarios
Publicar un comentario