10 de junio – Dios también obra en los retrasos
Versículo:
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
— Eclesiastés 3:1
Hay momentos en la vida en los que sentimos que todo avanza más lento de lo que esperábamos. Oramos, trabajamos, sembramos, hacemos planes y aun así las respuestas parecen demorarse. Es fácil pensar que algo salió mal o que Dios se olvidó de nosotros. Sin embargo, la Biblia nos recuerda que Dios no solo controla las respuestas; también controla los tiempos.
Muchas de las bendiciones que hoy agradecemos llegaron después de largas temporadas de espera. José tuvo que pasar por el pozo, la esclavitud y la prisión antes de llegar al palacio. David fue ungido rey mucho antes de sentarse en el trono. Abraham recibió la promesa mucho antes de ver a Isaac en sus brazos.
Los retrasos de Dios no son rechazos. Muchas veces son procesos de preparación. Mientras esperamos, Dios fortalece nuestro carácter, corrige nuestras prioridades y nos enseña a depender más de Él que de nuestras propias fuerzas.
Quizá hoy estés esperando una oportunidad, una respuesta, una sanidad, una restauración familiar o un avance financiero. Tal vez te preguntas por qué las cosas no suceden tan rápido como quisieras. Recuerda que Dios ve el cuadro completo. Él sabe cuándo abrir puertas y cuándo mantenerlas cerradas por un tiempo.
La fe madura cuando aprendemos a confiar no solo en las promesas de Dios, sino también en Su calendario. Lo que Dios tiene para ti no llegará tarde. Llegará exactamente cuando sea el momento correcto.
No permitas que la frustración robe tu paz. Sigue sembrando, sigue creyendo y sigue caminando. Aunque no puedas verlo, Dios está trabajando detrás de escena. Cada día de espera tiene un propósito y cada paso forma parte de Su plan perfecto.
Oración:
Señor, ayúdame a confiar en Tus tiempos. Cuando la espera parezca larga, fortalece mi fe y mi paciencia. Enséñame a descansar en la certeza de que Tú sigues obrando aun cuando no veo resultados inmediatos. Gracias porque Tus planes son mejores que los míos y porque siempre llegas a tiempo. Amén.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
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