1 de junio — Dios también trabaja en lo invisible
Lectura bíblica:
“Porque por fe andamos, no por vista.” — 2 Corintios 5:7
Hay temporadas en las que parece que nada sucede. Oramos, esperamos, trabajamos, sembramos, y aun así no vemos resultados inmediatos. Es fácil pensar que Dios está en silencio o que nuestras peticiones han sido olvidadas.
Sin embargo, la realidad espiritual es muy diferente.
Cuando un agricultor siembra una semilla, durante días o semanas no ve absolutamente nada sobre la superficie. Pero debajo de la tierra está ocurriendo un proceso extraordinario. La semilla se rompe, desarrolla raíces y se prepara para emerger con fuerza. El hecho de que no sea visible no significa que esté inactiva.
Así también obra Dios.
Muchas de Sus mejores obras ocurren en lugares que nuestros ojos no pueden ver. Mientras esperamos una respuesta, Él trabaja en nuestro carácter. Mientras atravesamos una prueba, Él fortalece nuestra fe. Mientras una puerta parece cerrada, Él prepara oportunidades futuras.
José pasó años en una prisión injustamente. David fue perseguido antes de llegar al trono. Moisés pasó décadas en el desierto antes de liderar a Israel. Ninguno de ellos entendía completamente lo que Dios estaba haciendo en ese momento, pero después pudieron ver que cada etapa tenía un propósito.
Quizá hoy te encuentres en una de esas temporadas invisibles. Tal vez estás esperando una respuesta financiera, una restauración familiar, una oportunidad laboral, una sanidad o una dirección clara para tu futuro.
No permitas que la ausencia de evidencia te haga dudar de la presencia de Dios.
Él sigue trabajando.
Cada oración es escuchada. Cada lágrima es vista. Cada esfuerzo realizado con fe tiene valor delante de Él.
Hoy recuerda que la fe no consiste en ver primero para creer después. La fe consiste en confiar en que Dios está obrando incluso cuando todavía no podemos verlo.
Sigue caminando. Sigue sembrando. Sigue creyendo.
A su tiempo, lo invisible se hará visible.
Oración:
Padre, ayúdame a confiar en Ti cuando no entiendo lo que está sucediendo. Dame paciencia para esperar, fortaleza para perseverar y fe para creer que estás obrando aun cuando mis ojos no pueden verlo. Gracias porque tus planes son mejores que los míos y porque nunca dejas de trabajar a favor de tus hijos. En el nombre de Jesús. Amén.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
¿Qué área de tu vida requiere hoy más fe: tu familia, tu salud, tu ministerio o tus proyectos personales?
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