
4 de mayo — Permanecer cuando no sientes
Hay días en los que la fe no se siente. No hay emoción, no hay lágrimas, no hay una voz clara. Solo silencio. Y es precisamente en esos momentos donde muchos dudan… pero también donde se forma el carácter espiritual más profundo.
La fe no siempre es un fuego intenso; muchas veces es una brasa escondida. No siempre es una montaña moviéndose; a veces es simplemente dar un paso más, aunque no tengas ganas. Permanecer cuando no sientes nada es una de las expresiones más maduras de tu relación con Dios.
La emoción es variable, pero la convicción es una decisión.
La Palabra dice en 2 Corintios 5:7: “Porque por fe andamos, no por vista.” Y podríamos agregar… tampoco por emoción. Porque si dependieras de lo que sientes, tu vida espiritual sería inestable, como las olas del mar. Pero Dios te está formando para algo más firme, más profundo, más real.
Quizá hoy no sientes nada especial al orar. Quizá lees y parece que no pasa nada. Quizá el cielo se siente en silencio. Pero no te equivoques: Dios sigue ahí. Él no se ha movido. Él no se ha alejado. Él está trabajando en lo invisible.
Permanecer en esos momentos es decirle a Dios: “No te sigo por lo que siento, te sigo por quien eres.”
Y esa clase de fe… es la que transforma vidas.
Hoy no necesitas sentir para avanzar. Solo necesitas decidir permanecer.
Porque el que permanece… crece.
Y el que crece en silencio… un día florece con fuerza.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
¿Puedes identificar si hoy estás caminando por emoción… o por convicción?
Comentarios
Publicar un comentario