Devocional – 30 de mayo
“Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas.”
— Isaías 40:31
Hay temporadas en las que el cansancio no viene del trabajo físico, sino de la espera. Esperar respuestas. Esperar oportunidades. Esperar que una situación cambie. Esperar que una puerta se abra.
La cultura actual nos empuja a correr, a exigir resultados inmediatos y a medir nuestro valor por la velocidad con la que avanzamos. Sin embargo, Dios trabaja de una manera diferente. Él no solo está interesado en llevarnos al destino; también está formando nuestro carácter durante el proceso.
El águila no lucha contra cada corriente de viento. Aprende a usarla para elevarse. De la misma manera, las circunstancias que parecen retrasarte pueden estar preparándote para alcanzar una altura que hoy no imaginas.
Quizá hoy te sientes cansado. Tal vez has hecho todo lo que estaba en tus manos y aún no ves el resultado esperado. Recuerda que esperar en Dios no significa quedarse inmóvil; significa seguir caminando con fe mientras Él obra detrás de escena.
Dios nunca llega tarde. Su reloj no funciona con ansiedad, sino con propósito.
Oración
Señor, ayúdame a confiar en Ti cuando los resultados no llegan tan rápido como quisiera. Renueva mis fuerzas, fortalece mi fe y dame la sabiduría para seguir avanzando paso a paso. Que mi confianza esté en Tu fidelidad y no en mis circunstancias. Amén.
Reflexión para hoy:
¿Qué situación de tu vida necesita menos ansiedad y más confianza en el tiempo de Dios?
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