Ir al contenido principal

3 de mayo

3 de mayo



Hay días en los que parece que todo avanza… pero por dentro sientes que algo sigue detenido. Caminas, trabajas, hablas, produces… pero hay una parte de tu alma que aún está esperando. Esperando respuestas, esperando dirección, esperando paz.


Y en medio de esa espera, surge la pregunta silenciosa: ¿Dios sigue obrando aunque no lo sienta?


La respuesta es sí. Pero no siempre de la manera que esperamos.


La Escritura dice:
“Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” — Isaías 40:31


Esperar no es perder el tiempo. Esperar es ser formado.


Dios no desperdicia los procesos invisibles. Mientras tú te enfocas en lo que no ves, Él está trabajando en lo que sí importa: tu carácter, tu resistencia, tu fe. Porque lo que viene requiere una versión de ti que todavía se está construyendo.


El problema es que queremos resultados inmediatos, pero Dios está interesado en resultados eternos.


Hay temporadas donde el avance no se mide en logros visibles, sino en decisiones internas: seguir creyendo cuando no hay evidencia, seguir caminando cuando no hay señales, seguir confiando cuando el silencio es lo único que responde.


Ahí, precisamente ahí, es donde se fortalece tu vida espiritual.


No subestimes lo que está pasando dentro de ti solo porque nadie más lo ve. Las raíces crecen en lo oculto, pero sostienen lo visible.


Hoy no necesitas tener todas las respuestas. Necesitas mantenerte firme en la dirección correcta.


Dios no te ha soltado. Solo está trabajando en un nivel más profundo del que puedes percibir ahora.


Y cuando llegue el momento, lo que hoy parece lento tendrá sentido.


La espera también es parte del milagro.


Somos más que vencedores.
Pastor Sergio


¿Qué parte de tu vida hoy te está pidiendo paciencia, pero tú quisieras acelerar?


Comentarios

Publicar un comentario