15 de mayo — Aun aquí
Hay días en los que uno se pregunta cómo ha llegado hasta este punto.
No porque todo sea perfecto, sino precisamente porque ha habido momentos tan duros que parecía imposible continuar. Hay cicatrices que nadie ve. Batallas silenciosas que no aparecen en fotografías. Noches en las que el corazón estuvo cansado, decepcionado, confundido… y aun así, aquí estás.
Eso también es gracia.
A veces creemos que la fidelidad de Dios se manifiesta solamente cuando las puertas se abren, cuando llegan los milagros visibles o cuando la vida parece ordenarse. Pero muchas veces, la mayor evidencia de Su presencia es simplemente que no te has rendido. Que aunque lloraste, seguiste caminando. Que aunque hubo silencio, no soltaste completamente la fe. Que aunque el alma se cansó, algo dentro de ti todavía sigue buscando a Dios.
El profeta Elías conoció ese cansancio profundo. Después de grandes victorias espirituales, terminó escondido en una cueva deseando morir. Y sin embargo, Dios no llegó con condenación. Llegó con alimento, descanso y una voz suave. Porque Dios entiende el desgaste humano. Él sabe cuándo el alma necesita fuerza antes que corrección.
Quizá hoy no tengas todas las respuestas. Quizá todavía haya áreas de tu vida que no entiendes. Personas que se alejaron. Sueños que cambiaron. Oraciones que siguen esperando respuesta. Pero no ignores esto: Dios te ha sostenido hasta aquí.
Hay personas que hace años pensaron que no sobrevivirían emocionalmente a ciertas pérdidas… y hoy siguen de pie. Tal vez más sensibles. Tal vez más conscientes de la fragilidad humana. Pero también más profundos, más humildes y más capaces de comprender el dolor ajeno.
No subestimes el valor de permanecer.
El mundo admira a quienes conquistan escenarios. Dios también mira a quienes sobreviven en silencio sin dejar de creer. Hay una fortaleza sagrada en el alma que decide continuar aun cuando no siente aplausos ni resultados inmediatos.
Hoy dale gracias a Dios no solo por lo que has ganado, sino por todo aquello que no te destruyó.
“Hasta aquí nos ayudó Jehová.” — 1 Samuel 7:12
Señor, gracias porque aun en mis temporadas más oscuras no me soltaste. Gracias por sostenerme cuando yo mismo sentía que ya no podía más. Ayúdame a reconocer Tu mano aun en los procesos lentos y silenciosos. Fortalece mi corazón para seguir caminando con fe, humildad y esperanza. Amén.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Comentarios
Publicar un comentario