14 de mayo — Aun en medio del cansancio, Dios sigue formando algo en ti
Hay temporadas en las que el alma se siente cansada aunque el cuerpo siga avanzando. Son días donde uno cumple responsabilidades, trabaja, sonríe, habla con otros… pero por dentro existe una especie de agotamiento silencioso que no siempre se puede explicar. A veces no es tristeza. No es depresión. Es simplemente el peso de vivir, de sostener tantas cosas, de pensar demasiado, de esperar demasiado, de cargar demasiado tiempo.
Y en medio de eso, muchas personas comienzan a pensar que Dios se alejó porque ya no sienten aquella emoción intensa de antes. Pero la madurez espiritual no siempre se siente como fuego; muchas veces se parece más a una brasa silenciosa que sigue viva aunque no haga ruido.
Dios también trabaja en el cansancio.
Hay procesos que no producen emoción inmediata, pero sí profundidad. Hay etapas donde el cielo parece callado, pero el corazón está siendo fortalecido de maneras que todavía no entiendes. La fe verdadera no se construye solamente cuando todo sale bien; se forma cuando sigues caminando aun sin tener todas las respuestas.
Quizá hoy estás cansado de esperar, cansado de luchar por relaciones, por estabilidad, por paz interior, por cambios que parecen lentos. Pero no confundas lentitud con abandono. Dios no trabaja bajo la ansiedad humana. Él trabaja con propósito eterno.
A veces el crecimiento más importante ocurre en silencio. Como las raíces de un árbol que nadie ve, pero que están preparándolo para soportar futuras tormentas.
No te desesperes contigo mismo. Hay personas que son muy pacientes con otros, pero extremadamente duras consigo mismas. Quieren sanar rápido, avanzar rápido, resolver todo rápido. Pero incluso la restauración tiene tiempos. Y Dios no tiene prisa en formar un corazón firme.
Hoy quizá no necesitas hacer más. Tal vez necesitas respirar, descansar un poco y recordar que no estás solo en este camino. Dios sigue cerca, aun cuando no lo sientas de manera intensa. Él sigue sosteniéndote en los días normales, en los días grises y también en los días donde apenas tienes fuerzas.
La gracia de Dios no desaparece porque estés cansado.
Sigue caminando. Incluso despacio sigue siendo avanzar.
“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas.” — Biblia
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Comentarios
Publicar un comentario