12 de mayo — Aun en lo pequeño, Dios está obrando
Hay temporadas en las que sentimos que no estamos avanzando. Oramos, trabajamos, esperamos… y pareciera que nada cambia. Los días se vuelven repetitivos y el alma comienza a preguntarse si realmente vale la pena seguir sembrando tanto esfuerzo en silencio.
Pero muchas veces, Dios trabaja precisamente ahí: en lo invisible.
Las raíces de un árbol no hacen ruido. Nadie las aplaude. Nadie las ve crecer. Sin embargo, son las que sostendrán el peso de las tormentas futuras. Así también ocurre con nuestra vida espiritual, emocional y aun con nuestros sueños. Hay procesos que no pueden acelerarse porque necesitan profundidad antes que apariencia.
Vivimos en una generación obsesionada con resultados rápidos, reconocimiento inmediato y aprobación constante. Pero el reino de Dios casi siempre funciona de manera diferente. Jesús habló de semillas, de levadura escondida, de procesos lentos que terminan transformándolo todo.
A veces creemos que Dios se olvidó de nosotros porque todavía no vemos aquello por lo que hemos orado. Sin embargo, mientras tú sigues caminando, trabajando, sirviendo, aprendiendo y permaneciendo fiel, algo está siendo formado dentro de ti. La paciencia está creciendo. La fe está madurando. El carácter está tomando forma.
No subestimes los pequeños pasos.
Ese día en que decidiste no rendirte.
Ese momento en que oraste aun sin ganas.
Ese esfuerzo silencioso por seguir adelante.
Ese acto de bondad que nadie vio.
Todo eso cuenta delante de Dios.
Quizá hoy no veas el fruto, pero no significa que la tierra esté vacía. Hay estaciones donde el cielo parece callado, pero el cielo nunca está ausente. Dios sigue trabajando incluso cuando no puedes percibirlo.
Y llegará el momento en que mirarás hacia atrás y entenderás que aquellos días aparentemente simples eran, en realidad, días sagrados de preparación.
La fidelidad en lo pequeño siempre precede a las grandes cosechas.
“Y no nos cansemos de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Galatas 6:9
Señor, ayúdame a confiar en Ti aun cuando no vea resultados inmediatos. Dame fuerza para seguir sembrando, seguir creyendo y seguir caminando con paciencia. Enséñame a valorar los procesos pequeños y a recordar que Tú nunca dejas de obrar. Amén.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
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