10 de mayo — El amor que permanece
“Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.” — La Biblia
Hay amores que no hacen ruido, pero sostienen vidas enteras.
El amor de una madre muchas veces no aparece en titulares, no recibe aplausos diarios ni reconocimientos constantes. Sin embargo, permanece. Está en las madrugadas silenciosas, en las oraciones que nadie escucha, en los sacrificios invisibles y en la preocupación que nunca descansa.
Este día muchas personas celebran con flores, llamadas, abrazos y fotografías. Y está bien. Pero también existen corazones que hoy sienten nostalgia. Algunos extrañan a mamá porque ya partió. Otros llevan heridas profundas. Algunos quisieran haber recibido palabras que nunca llegaron. Y hay madres que hoy lloran en silencio por hijos distantes, por errores del pasado o por cargas demasiado pesadas.
Dios conoce cada una de esas historias.
María, la madre de Jesús, no tuvo una vida fácil. No vivió un cuento perfecto. Vio momentos gloriosos, pero también atravesó incertidumbre, miedo y dolor. Aun así, la Escritura dice que guardaba todo en su corazón. Hay personas que aman así: profundamente, aunque el mundo no lo vea.
Quizá hoy sea un buen momento para detenernos y valorar más a quienes estuvieron cuando nadie más estuvo. Tal vez aún estás a tiempo de llamar, abrazar, pedir perdón o simplemente decir: “Gracias por no rendirte conmigo.”
Y si eres madre, no minimices el impacto de tu amor. A veces piensas que tus esfuerzos pasan desapercibidos, pero muchas vidas han seguido adelante gracias a tu presencia, tu oración y tu fuerza.
También recuerda esto: el amor verdadero no es control, manipulación ni perfección. El amor verdadero permanece, cuida, corrige con misericordia y sigue creyendo aun en temporadas difíciles.
Hoy honra la vida. Honra la entrega. Honra los brazos que alguna vez te levantaron cuando eras pequeño y el corazón que probablemente sigue preocupado por ti aun cuando ya creciste.
Que este día no sea solamente una celebración comercial, sino una oportunidad para reconciliar, agradecer y amar más profundamente.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
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