
1 de mayo
Hay momentos en la vida en los que sientes que estás avanzando… pero sin señales. No hay aplausos, no hay resultados visibles, no hay confirmaciones externas. Solo tú, tu fe, y un camino que parece extenderse en silencio frente a ti.
Y es precisamente ahí, en ese terreno invisible, donde se forma el carácter.
La Palabra dice en Hebreos 11:1: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” No dice que la fe es emoción. No dice que la fe es resultado. Dice que es certeza… aun cuando no hay evidencia.
Dios no trabaja bajo el sistema de gratificación inmediata. Él trabaja en procesos. Y los procesos, muchas veces, son silenciosos. Mientras tú oras, mientras decides mantenerte firme, mientras eliges no rendirte… algo se está moviendo, aunque no lo puedas percibir.
El problema es que hemos aprendido a medir el progreso con lo visible. Pero en el Reino, lo más poderoso ocurre en lo oculto. Las raíces crecen antes de que el árbol se vea. La transformación ocurre antes de que el fruto aparezca.
Hoy no necesitas ver para creer. Necesitas creer para poder ver.
Tal vez estás sembrando en una relación, en tu familia, en tu salud, en tu negocio… y parece que nada cambia. Pero cada acto de fe está acumulando algo. Cada paso en obediencia está construyendo algo eterno.
No subestimes lo que Dios está haciendo en lo secreto.
Permanece. Confía. Avanza.
Porque llegará el momento en que lo invisible se volverá evidente… y entenderás que nunca estuviste estancado, solo estabas siendo preparado.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
¿Qué área de tu vida hoy requiere que sigas creyendo, aunque todavía no estés viendo resultados?
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