4 de abril
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” — Salmos 119:105
Hay días en los que quisiéramos ver todo el camino completo. Tener claridad absoluta. Saber exactamente qué va a pasar mañana, la próxima semana o en los próximos meses. Pero Dios, en su sabiduría, no nos muestra todo el trayecto… nos da luz solo para el siguiente paso.
Y eso, aunque a veces incomoda, es profundamente intencional.
La ansiedad nace cuando queremos controlar lo que aún no nos corresponde. Cuando queremos adelantarnos a procesos que todavía no han madurado. Pero la fe funciona distinto: la fe confía en la dirección, aunque no vea el destino completo.
La Palabra de Dios no es un reflector que ilumina kilómetros adelante… es una lámpara. Y una lámpara, en tiempos antiguos, apenas alumbraba unos cuantos pasos al frente. Lo suficiente para no tropezar. Lo suficiente para seguir avanzando.
Dios no te está escondiendo el futuro… te está enseñando a depender.
Cada paso que das en obediencia activa una nueva porción de claridad. Cada decisión alineada a Su voluntad abre una nueva puerta. Pero si te detienes esperando entenderlo todo antes de moverte, te quedarás paralizado.
Hoy no necesitas tener todas las respuestas. Necesitas dar el siguiente paso.
Quizá ese paso es una llamada que has estado posponiendo. Tal vez es tomar una decisión que sabes que debes tomar. O simplemente mantenerte firme donde estás, sin rendirte.
Dios no guía multitudes distraídas, guía corazones dispuestos.
Confía en la luz que ya tienes. Camina con lo que Dios ya te mostró. Y mientras avanzas, verás cómo el camino comienza a revelarse.
Porque el que camina con Dios, nunca camina en oscuridad total… siempre hay suficiente luz para continuar.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
¿Qué paso sabes que debes dar hoy, aunque todavía no veas todo el camino?

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