“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel…” — Lucas 16:10
Vivimos en un tiempo donde todos quieren lo grande, lo visible, lo que se reconoce.
Pero Dios trabaja diferente… Él observa lo pequeño.
Lo que haces cuando nadie te ve.
Lo que decides cuando no hay aplausos.
La actitud con la que enfrentas lo cotidiano.
Ahí es donde se define todo.
Porque la fidelidad no comienza en lo grande…
se revela en lo pequeño.
Es fácil soñar con grandes oportunidades, con momentos importantes, con escenarios donde todo parece tener sentido.
Pero la mayoría de la vida no ocurre ahí.
Ocurre en lo simple.
En lo repetitivo.
En lo que muchas veces parece insignificante.
Y es precisamente ahí donde muchos fallan…
no porque no tengan capacidad, sino porque subestiman lo pequeño.
Hoy Dios no te está pidiendo que conquistes el mundo.
Te está pidiendo que seas fiel en lo que tienes hoy.
En tu tiempo.
En tu trabajo.
En tus palabras.
En tus decisiones diarias.
Porque lo pequeño no es una etapa que hay que soportar…
es el entrenamiento para lo que viene.
Cada acto de fidelidad está construyendo algo dentro de ti.
Disciplina. Carácter. Integridad.
Y eso… no se improvisa cuando llega lo grande.
Muchos quieren resultados diferentes…
pero no están dispuestos a ser consistentes en lo simple.
Hoy es un buen día para regresar a lo esencial.
Haz bien lo que tienes enfrente.
Con excelencia. Con intención. Con fe.
Aunque nadie lo reconozca.
Aunque parezca que no cambia nada.
Dios sí lo ve.
Y Él es el único que sabe cuándo lo pequeño…
ya está listo para convertirse en algo mayor.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
¿En qué área pequeña de tu vida necesitas volver a ser fiel hoy, aunque nadie más lo esté viendo?
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