“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros —declara el Señor— planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.” — Jeremías 29:11
Hay días en los que el camino parece incierto. Caminas, haces lo correcto, avanzas… pero no ves resultados inmediatos. Y en medio de ese silencio, la mente comienza a cuestionar: ¿Estoy en el lugar correcto? ¿Estoy tomando las decisiones correctas?
Pero Dios no trabaja bajo la presión del tiempo humano.
Mientras tú te enfocas en lo visible, Él está obrando en lo invisible. Mientras tú mides el progreso por resultados inmediatos, Él mide el crecimiento por transformación interna. Porque antes de entregarte lo que has pedido, necesita prepararte para sostenerlo.
Hay procesos que no se entienden, solo se atraviesan.
Y aquí es donde muchos se detienen… porque quieren claridad antes de obediencia. Pero el Reino funciona al revés: primero confías, luego comprendes.
Quizá hoy no veas el fruto. Quizá no sientas avance. Pero eso no significa que Dios no esté trabajando. Significa que está trabajando en lo profundo, en lo que no se ve, en lo que verdaderamente sostiene todo lo demás.
No todo lo que crece hace ruido.
Un árbol no grita mientras sus raíces se extienden bajo tierra. Pero cuando llega el tiempo, su fruto es evidente para todos. Así también es tu vida. Este momento, este proceso, este aparente silencio… no es pérdida de tiempo, es preparación divina.
Hoy no es un día para rendirte. Es un día para reafirmar tu confianza.
Sigue caminando. Sigue creyendo. Sigue sembrando.
Porque aunque no lo veas… ya está sucediendo.
Y cuando todo florezca, entenderás que cada paso, cada espera y cada lágrima tenían propósito.
¿Puedes confiar en Dios incluso cuando no entiendes lo que está haciendo?
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Comentarios
Publicar un comentario