Ir al contenido principal

15 de abril

 



15 de abril

“Olvidaos de las cosas pasadas; no viváis en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no os dais cuenta?”
— Isaías 43:18-19

Hay momentos en la vida donde el pasado pesa más de lo que debería. No porque haya sido más grande, sino porque lo seguimos cargando como si aún tuviera autoridad sobre nosotros. Recuerdos, errores, decisiones, heridas… todo eso, cuando no se suelta, se convierte en un ancla que impide avanzar.

Dios, sin embargo, no es un Dios de anclas… es un Dios de comienzos.

Este pasaje no es solo una invitación a olvidar, es un llamado a despertar. A darte cuenta de que algo nuevo ya está en marcha, incluso si todavía no lo puedes ver con claridad. Muchas veces esperamos señales grandes, cambios drásticos, puertas abiertas de par en par… pero Dios suele comenzar en lo pequeño, en lo silencioso, en lo interno.

El problema no es que Dios no esté haciendo algo nuevo. El problema es que seguimos mirando hacia atrás.

Cuando tu mirada está fija en lo que fue, pierdes sensibilidad para percibir lo que está naciendo. Y lo nuevo de Dios no compite con tu pasado, simplemente no puede convivir con él si decides quedarte ahí.

Hoy es un buen día para soltar.

Soltar la culpa que ya fue perdonada.
Soltar la versión antigua de ti mismo que ya no define quién eres.
Soltar las expectativas que no se cumplieron… para abrir espacio a las que Dios sí tiene preparadas.

Porque lo nuevo no llega a espacios llenos… llega a corazones disponibles.

Tal vez no todo ha cambiado afuera… pero algo ya comenzó dentro de ti. Una nueva forma de pensar, una nueva esperanza, una nueva determinación. Y eso, aunque parezca pequeño, es el inicio de algo poderoso.

Dios no recicla vidas… Él las transforma.

Y lo que viene no será una repetición del pasado… será una expresión de Su propósito en una nueva temporada.

Hoy, decide mirar hacia adelante con fe, aunque aún no veas todo el camino. Porque lo nuevo de Dios no siempre se entiende al principio… pero siempre vale la pena caminarlo.

¿Qué necesitas soltar hoy para poder abrazar completamente lo nuevo que Dios ya comenzó en ti?


Somos más que vencedores.
Pastor Sergio


Comentarios

Entradas populares de este blog

2 de enero - “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”Salmos 46:10

​    Hay días que no empiezan con claridad, sino con silencio. El calendario avanza, el año ya comenzó, pero el alma todavía va acomodándose. No todo se ordena a medianoche, no todo se resuelve con un cambio de fecha. Hay procesos que necesitan quietud, y este segundo día del año es uno de ellos. Vivimos rodeados de ruido. Opiniones, expectativas, urgencias ajenas, metas que otros diseñaron para nosotros. Incluso las buenas intenciones pueden convertirse en presión. Queremos hacerlo todo bien, empezar fuerte, no fallar. Pero pocas veces nos detenemos a escuchar qué está pasando dentro. El silencio no es vacío. El silencio revela. Cuando el ruido baja, aparecen preguntas honestas: ¿Qué cargo todavía del año pasado? ¿Qué no quiero repetir? ¿Qué sí quiero cuidar? Dios no suele gritarnos respuestas; muchas veces nos espera en la pausa que evitamos. El mandato bíblico no es apresurarnos, sino aquietarnos. No para huir, sino para conocerlo. Este día no es para correr, es para afinar. Co...

3 de enero – La dirección antes que la velocidad

“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:6 Uno de los errores más comunes al comenzar un año es confundir movimiento con avance. Hacemos planes, aceleramos decisiones, llenamos la agenda, pero no siempre sabemos hacia dónde vamos. La prisa puede dar sensación de control, pero rara vez da claridad. Dios no está interesado únicamente en que camines, sino en que camines bien orientado. La Escritura no promete que nuestros caminos serán fáciles, pero sí que serán enderezados cuando lo reconocemos en ellos. Eso implica algo más profundo que una oración rápida: implica conciencia constante de su presencia. Este tercer día del año es ideal para revisar la dirección. No lo que estás haciendo, sino por qué lo haces. No cuánto avanzas, sino hacia dónde te diriges. Hay caminos que parecen correctos porque son rápidos, pero terminan agotando el alma. Otros son lentos, pero conducen a vida. Reconocer a Dios en todos tus caminos no significa espiritualizarlo todo...

8 de enero – La verdad que endereza el corazón

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.” Salmos 139:23 Hay oraciones que no pedimos respuestas, sino revelación. Esta es una de ellas. Pedirle a Dios que examine el corazón no es cómodo, pero es profundamente sanador. Porque la verdad, aunque incomode, siempre endereza. Muchas veces no estamos perdidos, estamos confundidos. No porque Dios no hable, sino porque evitamos mirarnos con honestidad. Preferimos ajustar el entorno antes que confrontar el interior. Este día nos invita a permitir que Dios alumbre lo que hemos aprendido a justificar. No para condenar, sino para sanar. Dios no expone para avergonzar; expone para liberar. Un corazón examinado es un corazón liviano. Ya no necesita máscaras, ya no vive en negación, ya no se defiende constantemente. Aprende a caminar en verdad, y la verdad siempre ordena. No temas a lo que Dios pueda mostrarte. Él ya lo conoce. La diferencia es que cuando lo reconoces tú, comienza la transformación. La gracia no opera en lo que ocultamos, sino...