Ir al contenido principal

10 de abril

 


“Porque por fe andamos, no por vista.”
2 Corintios 5:7

Hay días en los que avanzar parece sencillo. Todo está en orden, las puertas se abren y el corazón se siente fuerte. Pero también hay otros días en los que la fe se pone a prueba de verdad. No porque Dios se haya ido, sino porque el camino se vuelve menos visible. Y es justamente ahí donde nuestra confianza deja de ser teoría y se convierte en una decisión.

Caminar por fe no significa negar la realidad. No significa fingir que no hay cansancio, cuentas, dolores, pérdidas o incertidumbre. Caminar por fe significa reconocer que, aun viendo lo que está frente a nosotros, elegimos creer más en la voz de Dios que en el ruido del temor. La vista muchas veces nos muestra limitaciones; la fe, en cambio, nos recuerda posibilidades eternas.

Abraham caminó sin saber con exactitud a dónde llegaría. Pedro salió de la barca mientras el viento seguía golpeando. Muchos de los hombres y mujeres de Dios no tuvieron todas las respuestas antes de dar el siguiente paso. Lo que sí tuvieron fue una convicción profunda: si Dios los llamaba, Dios mismo los sostendría.

Tal vez hoy no ves con claridad todo el panorama. Quizá hay asuntos en tu familia, en tu salud, en tu economía o en tu corazón que todavía no encuentran resolución. Pero no necesitas ver todo el mapa para obedecer el siguiente paso. La fe verdadera se mueve así: paso a paso, día a día, con la certeza de que Dios sigue siendo fiel, aun cuando el horizonte esté cubierto de niebla.

No te detengas porque no lo entiendes todo. No renuncies porque todavía no ves resultados. Dios también trabaja en lo invisible. Mientras tú oras, esperas, siembras y permaneces, Él acomoda piezas que tus ojos todavía no alcanzan a ver.

Hoy es un buen día para volver a decir: “Señor, no quiero vivir guiado solo por lo que veo; quiero caminar confiando en Ti.”

Somos más que vencedores.
Pastor Sergio

¿Qué área de tu vida necesita hoy dejar de mirar tanto las circunstancias para comenzar a descansar más en la fidelidad de Dios?


Comentarios

Entradas populares de este blog

2 de enero - “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”Salmos 46:10

​    Hay días que no empiezan con claridad, sino con silencio. El calendario avanza, el año ya comenzó, pero el alma todavía va acomodándose. No todo se ordena a medianoche, no todo se resuelve con un cambio de fecha. Hay procesos que necesitan quietud, y este segundo día del año es uno de ellos. Vivimos rodeados de ruido. Opiniones, expectativas, urgencias ajenas, metas que otros diseñaron para nosotros. Incluso las buenas intenciones pueden convertirse en presión. Queremos hacerlo todo bien, empezar fuerte, no fallar. Pero pocas veces nos detenemos a escuchar qué está pasando dentro. El silencio no es vacío. El silencio revela. Cuando el ruido baja, aparecen preguntas honestas: ¿Qué cargo todavía del año pasado? ¿Qué no quiero repetir? ¿Qué sí quiero cuidar? Dios no suele gritarnos respuestas; muchas veces nos espera en la pausa que evitamos. El mandato bíblico no es apresurarnos, sino aquietarnos. No para huir, sino para conocerlo. Este día no es para correr, es para afinar. Co...

3 de enero – La dirección antes que la velocidad

“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:6 Uno de los errores más comunes al comenzar un año es confundir movimiento con avance. Hacemos planes, aceleramos decisiones, llenamos la agenda, pero no siempre sabemos hacia dónde vamos. La prisa puede dar sensación de control, pero rara vez da claridad. Dios no está interesado únicamente en que camines, sino en que camines bien orientado. La Escritura no promete que nuestros caminos serán fáciles, pero sí que serán enderezados cuando lo reconocemos en ellos. Eso implica algo más profundo que una oración rápida: implica conciencia constante de su presencia. Este tercer día del año es ideal para revisar la dirección. No lo que estás haciendo, sino por qué lo haces. No cuánto avanzas, sino hacia dónde te diriges. Hay caminos que parecen correctos porque son rápidos, pero terminan agotando el alma. Otros son lentos, pero conducen a vida. Reconocer a Dios en todos tus caminos no significa espiritualizarlo todo...

8 de enero – La verdad que endereza el corazón

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.” Salmos 139:23 Hay oraciones que no pedimos respuestas, sino revelación. Esta es una de ellas. Pedirle a Dios que examine el corazón no es cómodo, pero es profundamente sanador. Porque la verdad, aunque incomode, siempre endereza. Muchas veces no estamos perdidos, estamos confundidos. No porque Dios no hable, sino porque evitamos mirarnos con honestidad. Preferimos ajustar el entorno antes que confrontar el interior. Este día nos invita a permitir que Dios alumbre lo que hemos aprendido a justificar. No para condenar, sino para sanar. Dios no expone para avergonzar; expone para liberar. Un corazón examinado es un corazón liviano. Ya no necesita máscaras, ya no vive en negación, ya no se defiende constantemente. Aprende a caminar en verdad, y la verdad siempre ordena. No temas a lo que Dios pueda mostrarte. Él ya lo conoce. La diferencia es que cuando lo reconoces tú, comienza la transformación. La gracia no opera en lo que ocultamos, sino...