Ir al contenido principal

27 de Marzo



Hay momentos en la vida donde no estás retrocediendo…

pero tampoco sientes que avanzas.


Es una sensación incómoda.

Como si estuvieras en pausa.

Como si Dios guardara silencio…

y el cielo no respondiera.


Pero hay algo que debes entender:

Dios también trabaja en lo invisible.


La semilla no deja de crecer solo porque tú no la ves.

El proceso no se detiene solo porque no lo sientes.


La Biblia dice en Gálatas 6:9:

“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”


Aquí está la clave:

a su tiempo.


No al tuyo.

No al ritmo que tú quisieras.

No bajo tu presión emocional.


Dios no tiene prisa…

pero tampoco llega tarde.


Hay temporadas donde Él está fortaleciendo tu carácter,

ordenando tus pensamientos,

alineando tu corazón…

antes de entregarte aquello que tanto has pedido.


Porque si llega antes de tiempo,

podría destruirte en lugar de bendecirte.


Hoy no necesitas ver resultados…

necesitas permanecer.


Permanecer creyendo.

Permanecer caminando.

Permanecer haciendo lo correcto, incluso cuando nadie lo reconoce.


Ahí es donde se forja la verdadera fe.


No en los milagros visibles,

sino en la constancia silenciosa.


Tal vez hoy no veas nada…

pero eso no significa que no esté pasando todo.


Sigue.

Aunque no sientas.

Aunque no veas.

Aunque no entiendas.


Porque cuando llegue el tiempo de cosecha…

te darás cuenta de que nunca estuviste detenido,

solo estabas siendo preparado.


Y lo que Dios está preparando en ti…

vale más que cualquier resultado inmediato.


Oración:


Señor, enséñame a confiar en Ti aun cuando no veo resultados.

Dame paciencia para esperar Tu tiempo,

y fortaleza para no rendirme en el proceso.

Ayúdame a permanecer firme, sabiendo que Tú estás obrando en lo invisible.

Aunque no entienda el camino, decido confiar en Tu propósito.

Amén.


Somos más que vencedores.

Pastor Sergio


¿Qué área de tu vida hoy parece estancada… pero podría estar siendo transformada en silencio?


Comentarios

  1. Wow mi Dios bueno hablándome, gloria sea para El, ayer me informaron los oncólogos que el cáncer subió este mes cuál el mes pasado bajo bastante, y yo le preguntaba a mi Dios anoche que me hablara y me dice te AMO. Mi sanida se dio hace más de 2000 años por sus llagas en este tiempo yo soy sana en el nombre de Jesucristo. Gracias pastor Sergio

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

2 de enero - “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”Salmos 46:10

​    Hay días que no empiezan con claridad, sino con silencio. El calendario avanza, el año ya comenzó, pero el alma todavía va acomodándose. No todo se ordena a medianoche, no todo se resuelve con un cambio de fecha. Hay procesos que necesitan quietud, y este segundo día del año es uno de ellos. Vivimos rodeados de ruido. Opiniones, expectativas, urgencias ajenas, metas que otros diseñaron para nosotros. Incluso las buenas intenciones pueden convertirse en presión. Queremos hacerlo todo bien, empezar fuerte, no fallar. Pero pocas veces nos detenemos a escuchar qué está pasando dentro. El silencio no es vacío. El silencio revela. Cuando el ruido baja, aparecen preguntas honestas: ¿Qué cargo todavía del año pasado? ¿Qué no quiero repetir? ¿Qué sí quiero cuidar? Dios no suele gritarnos respuestas; muchas veces nos espera en la pausa que evitamos. El mandato bíblico no es apresurarnos, sino aquietarnos. No para huir, sino para conocerlo. Este día no es para correr, es para afinar. Co...

3 de enero – La dirección antes que la velocidad

“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:6 Uno de los errores más comunes al comenzar un año es confundir movimiento con avance. Hacemos planes, aceleramos decisiones, llenamos la agenda, pero no siempre sabemos hacia dónde vamos. La prisa puede dar sensación de control, pero rara vez da claridad. Dios no está interesado únicamente en que camines, sino en que camines bien orientado. La Escritura no promete que nuestros caminos serán fáciles, pero sí que serán enderezados cuando lo reconocemos en ellos. Eso implica algo más profundo que una oración rápida: implica conciencia constante de su presencia. Este tercer día del año es ideal para revisar la dirección. No lo que estás haciendo, sino por qué lo haces. No cuánto avanzas, sino hacia dónde te diriges. Hay caminos que parecen correctos porque son rápidos, pero terminan agotando el alma. Otros son lentos, pero conducen a vida. Reconocer a Dios en todos tus caminos no significa espiritualizarlo todo...

8 de enero – La verdad que endereza el corazón

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.” Salmos 139:23 Hay oraciones que no pedimos respuestas, sino revelación. Esta es una de ellas. Pedirle a Dios que examine el corazón no es cómodo, pero es profundamente sanador. Porque la verdad, aunque incomode, siempre endereza. Muchas veces no estamos perdidos, estamos confundidos. No porque Dios no hable, sino porque evitamos mirarnos con honestidad. Preferimos ajustar el entorno antes que confrontar el interior. Este día nos invita a permitir que Dios alumbre lo que hemos aprendido a justificar. No para condenar, sino para sanar. Dios no expone para avergonzar; expone para liberar. Un corazón examinado es un corazón liviano. Ya no necesita máscaras, ya no vive en negación, ya no se defiende constantemente. Aprende a caminar en verdad, y la verdad siempre ordena. No temas a lo que Dios pueda mostrarte. Él ya lo conoce. La diferencia es que cuando lo reconoces tú, comienza la transformación. La gracia no opera en lo que ocultamos, sino...