
“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos, si no nos damos por vencidos.” — Gálatas 6:9
Hay temporadas en la vida donde todo parece silencioso. Caminas, avanzas, oras, trabajas… pero no ves fruto. Das lo mejor de ti, siembras con fe, pero la cosecha no aparece en el tiempo que esperabas.
Y es ahí donde muchos se detienen.
No porque no tengan capacidad.
No porque no tengan llamado.
Sino porque se cansaron antes del tiempo correcto.
Dios no trabaja bajo el calendario humano. Él no se apresura, pero tampoco se retrasa. Él forma, moldea, prepara… y mientras tú piensas que no está pasando nada, en realidad está ocurriendo lo más importante: estás siendo transformado.
La perseverancia no es solo aguantar… es mantener la fe cuando no hay evidencia visible. Es seguir creyendo cuando los resultados no han llegado. Es levantarte una vez más, aunque el cansancio quiera convencerte de rendirte.
Muchos abandonan justo antes del milagro.
Justo antes del cambio.
Justo antes de ver lo que tanto han estado esperando.
Pero tú no.
Este día no es para rendirte.
Es para reafirmar tu decisión de continuar.
Porque la cosecha sí viene.
Porque el proceso sí vale la pena.
Porque lo que Dios prometió no está en riesgo… está en camino.
Sigue sembrando.
Sigue creyendo.
Sigue avanzando.
Aunque hoy no veas nada… mañana puede ser el día en que todo cambie.
Oración:
Señor, dame fuerzas para no rendirme. Cuando no vea resultados, ayúdame a confiar en que Tú sigues obrando. Renueva mi ánimo, fortalece mi fe y enséñame a perseverar con propósito. No quiero detenerme antes de tiempo. Amén.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Hoy te dejo una pregunta para caminar en esto, no solo leerlo:
¿En qué área de tu vida has estado a punto de rendirte… justo cuando quizá estás más cerca de ver el fruto?
Muchas gracias
ResponderEliminar