
Acuérdate de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto…” — Deuteronomio 8:2
Hay temporadas que no se entienden mientras se están viviendo. Momentos donde el camino parece largo, repetitivo, incluso silencioso. No hay aplausos, no hay resultados visibles, no hay respuestas inmediatas. Solo pasos… uno tras otro.
El desierto no es castigo. Es formación.
Dios no llevó al pueblo de Israel por ese camino para destruirlos, sino para revelar lo que había en su corazón. Para enseñarles dependencia. Para mostrarles que no todo se trata de llegar rápido, sino de llegar transformados.
Y eso también aplica para ti hoy.
Tal vez pensabas que a estas alturas ya estarías en otro nivel. Tal vez creías que ciertas puertas ya se habrían abierto. Pero Dios, en su sabiduría, ha permitido el proceso. No porque te haya olvidado… sino porque está trabajando en lo profundo.
Hay cosas que solo el desierto puede producir: carácter, resistencia, fe genuina.
El problema es que queremos la promesa sin el proceso. Queremos la tierra prometida sin haber aprendido a confiar en medio de la escasez. Pero Dios no entrega bendiciones que no podamos sostener.
Por eso, hoy más que preguntarte “¿por qué estoy aquí?”, tal vez la pregunta correcta es: “¿qué está formando Dios en mí en este lugar?”
Cada día que sigues caminando, aunque no lo veas, estás siendo moldeado. Cada decisión de confiar en lugar de rendirte está fortaleciendo tu espíritu. Cada oración en silencio está construyendo una relación más profunda con Él.
No desperdicies el desierto queriendo salir de él demasiado rápido. Abrázalo. Aprende. Escucha. Crece.
Porque cuando llegues al siguiente nivel… entenderás que no fue el destino lo que te cambió, fue el proceso.
Y entonces podrás mirar atrás y decir: “valió la pena cada paso.”
Hoy camina con intención. No te detengas. No retrocedas. Dios sigue guiando, incluso cuando no lo sientes.
¿Estás dispuesto a ver el proceso como parte del propósito y no como un obstáculo?
Somos más que vence
Pastor Sergio
Amén,....bendiciones.
ResponderEliminar