“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
— Hebreos 13:8
Vivimos en un mundo donde todo cambia constantemente. Cambian las noticias, cambian las emociones, cambian las circunstancias… incluso cambian las personas. Lo que hoy parece seguro, mañana puede tambalearse. Y en medio de ese movimiento constante, el alma puede sentirse inquieta, sin dirección, sin estabilidad.
Pero hay una verdad poderosa que hoy necesitas recordar: Dios no cambia.
Mientras todo a tu alrededor se mueve, Él permanece.
Mientras las opiniones cambian, Él sigue siendo verdad.
Mientras las emociones suben y bajan, Él sigue siendo fiel.
Eso significa que tu vida no tiene que estar definida por lo que está pasando, sino por Quién está contigo.
Muchas veces queremos que Dios cambie nuestras circunstancias, pero antes de eso, Él quiere enseñarnos a permanecer firmes en medio de ellas. Porque la verdadera estabilidad no viene de tener todo bajo control, sino de saber que, aunque no controles nada, Dios sigue en control de todo.
Permanecer no es pasividad.
Permanecer es decisión.
Es elegir confiar cuando no entiendes.
Es elegir avanzar cuando no sientes.
Es elegir creer cuando todo parece contradictorio.
Hoy es un día para anclar tu corazón en lo eterno, no en lo temporal.
No pongas tu paz en lo que puede cambiar.
No pongas tu esperanza en lo que es inestable.
Pon tu vida en Aquel que permanece para siempre.
Porque cuando tú permaneces en Él…
aunque el mundo se mueva, tú no te derrumbas.
Oración:
Señor, en medio de tantos cambios, ayúdame a permanecer en Ti. Que mi confianza no dependa de lo que veo, sino de lo que Tú eres. Afirma mi corazón, fortalece mi fe y enséñame a descansar en Tu fidelidad. Amén.
Reflexión:
¿En qué área de tu vida estás poniendo tu seguridad en algo que está cambiando, en lugar de ponerla en Dios?
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Comentarios
Publicar un comentario