“Todo pámpano que en mí lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.”
— Evangelio de Juan 15:2
Cuando llega la primavera, los agricultores saben que no todo crecimiento es bueno. Algunas ramas necesitan ser podadas para que la planta tenga fuerza suficiente para producir fruto verdadero. Si todo se deja crecer sin orden, la planta se llena de hojas, pero el fruto se debilita.
Jesús utilizó esta imagen para describir cómo Dios trabaja en nuestra vida. El Padre es el labrador, y nosotros somos las ramas que dependen de la vid. Pero hay algo que a veces olvidamos: incluso las ramas que ya están dando fruto también son podadas.
Esto es importante.
La poda no significa fracaso.
La poda significa preparación para mayor fruto.
Muchas veces oramos para crecer, pero no entendemos que el crecimiento también implica eliminar cosas. A veces Dios corta actividades, relaciones, hábitos o distracciones que, aunque no parecen malas, están absorbiendo energía que debería dirigirse hacia lo verdaderamente importante.
La poda puede sentirse incómoda. Puede parecer una pérdida momentánea. Tal vez algo que valorabas se reduce o cambia de forma. Pero el propósito no es limitarte, sino fortalecer tu capacidad de producir fruto.
En este tiempo cercano a la primavera espiritual de tu vida, vale la pena preguntarte si hay áreas que necesitan poda.
Tal vez demasiadas actividades están dispersando tu enfoque.
Tal vez ciertos hábitos están drenando tu energía.
Tal vez algunas preocupaciones están ocupando espacio que debería pertenecer a la fe.
Dios no poda para castigar. Poda para concentrar vida.
Una planta podada correctamente no se debilita; se vuelve más fuerte. Produce mejor fruto porque la energía ya no está dispersa. Lo esencial recibe prioridad.
Hoy permite que Dios examine tu vida con honestidad. Pregunta con humildad si hay algo que necesita ser ajustado o removido. A veces el crecimiento que pedimos comienza con la poda que evitamos.
¿Hay algo en tu vida que necesita ser reducido para que algo más importante pueda crecer?
¿Estás dispuesto a confiar en el proceso del labrador?
La poda de hoy puede ser la cosecha de mañana.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
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