“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.”
— Epístola a los Romanos 8:28
Estamos cerrando febrero. Dos meses del año han pasado. Tal vez comenzaste con fuerza, metas claras, determinación firme. Tal vez tropezaste en el camino. Tal vez avanzaste más lento de lo que imaginabas.
Pero escucha esto con atención:
Dios no desperdicia procesos.
Nosotros medimos resultados.
Dios forma carácter.
Nosotros queremos respuestas inmediatas.
Dios trabaja en profundidad.
Romanos 8:28 no dice que todo es bueno. Dice que todo coopera para bien. Eso significa que incluso lo que no entendiste, lo que dolió, lo que frustró, lo que retrasó… está siendo usado como material de construcción.
El proceso también es promesa.
Porque cada oración aparentemente no contestada está afinando tu fe.
Cada puerta cerrada está redirigiendo tu propósito.
Cada espera está fortaleciendo tu paciencia.
No subestimes estos días. No son días pequeños. Son días de formación silenciosa.
Quizá hoy no ves el fruto, pero la raíz está creciendo.
Quizá no ves la cosecha, pero la semilla ya fue sembrada.
Y cuando llegue marzo, no llegarás igual. Llegarás más fuerte. Más consciente. Más dependiente de Dios.
Hoy no te preguntes cuánto falta.
Pregúntate cuánto has aprendido.
El Señor no está apurado, pero tampoco está ausente. Está obrando.
Si febrero fue difícil, entrégalo.
Si fue productivo, agradécelo.
Si fue confuso, confía.
Porque lo que hoy parece proceso, mañana se llamará testimonio.
¿En qué área de tu vida necesitas dejar de medir resultados y comenzar a valorar formación?
¿Puedes confiar en que Dios está trabajando incluso cuando no ves movimiento?
Respira. Evalúa. Agradece.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Comentarios
Publicar un comentario