23 de febrero – Fortalecidos en la subida
Hay momentos donde el camino se vuelve cuesta arriba. No es que estés fuera de la voluntad de Dios; es que estás creciendo. El ascenso exige más esfuerzo, más enfoque, más resistencia. Y precisamente ahí se forma el carácter.
El salmista declaró: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra” (Salmo 121:1–2). La subida no se enfrenta mirando el cansancio, sino elevando la mirada.
Subir cansa, sí. Pero también fortalece. Santiago escribió: “Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:2–3). La pendiente produce algo que el terreno plano no puede formar.
Dios no desperdicia las etapas exigentes. Cuando el ritmo se vuelve más pesado, Él está trabajando en profundidad. No siempre cambia las circunstancias de inmediato, pero fortalece al que camina. Pablo lo entendió cuando dijo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). No hablaba de comodidad, hablaba de capacidad espiritual en medio del desafío.
Tal vez hoy sientes presión, responsabilidad, decisiones difíciles. No es señal de retroceso. Puede ser evidencia de que estás subiendo a un nuevo nivel de madurez. Las alturas no se conquistan corriendo, sino perseverando.
Ajusta tu respiración. Afirma tu paso. Mira hacia arriba.
El socorro no viene del terreno fácil. Viene del Señor.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Amén 🙏
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