No siempre vemos el camino completo. A veces solo se revela el siguiente paso. Y aunque eso puede generar inseguridad, también nos enseña a caminar con fe. El avance verdadero no consiste en tener todo claro, sino en movernos con fidelidad aun cuando la visión es parcial.
Queremos mapas detallados, garantías, certezas absolutas. Pero Dios suele guiarnos paso a paso. No por falta de dirección, sino para enseñarnos dependencia. Cada paso dado en obediencia prepara el terreno para el siguiente. Detenerse por esperar claridad total puede convertirse en una forma sutil de inmovilidad.
Dar el siguiente paso requiere valentía serena. No es impulsividad ni salto al vacío; es obediencia informada por la convicción interior. Es escuchar esa voz suave que dice “avanza”, aunque no explique todo. Muchas veces la seguridad llega después del movimiento, no antes.
El siguiente paso puede ser pequeño: una conversación pendiente, una decisión postergada, un hábito que necesita retomarse. No subestimes lo simple. Los grandes cambios suelen comenzar con acciones discretas que nadie aplaude, pero que transforman el rumbo.
Dios no espera perfección, espera disposición. No nos pide correr, sino caminar. El paso de hoy no tiene que resolver todo; solo tiene que alinearse con la verdad que ya conoces. Lo demás se irá aclarando en el trayecto.
Si hoy sientes que estás estancado, tal vez no necesitas una gran revelación, sino el coraje de moverte un poco más. El camino se abre para quienes deciden avanzar con humildad y fe.
Da el siguiente paso. El resto vendrá después.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Amén, bendiciones.
ResponderEliminarAsí sea!!!!
ResponderEliminar