“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.”
Salmos 139:23
Hay oraciones que no pedimos respuestas, sino revelación. Esta es una de ellas. Pedirle a Dios que examine el corazón no es cómodo, pero es profundamente sanador. Porque la verdad, aunque incomode, siempre endereza.
Muchas veces no estamos perdidos, estamos confundidos. No porque Dios no hable, sino porque evitamos mirarnos con honestidad. Preferimos ajustar el entorno antes que confrontar el interior.
Este día nos invita a permitir que Dios alumbre lo que hemos aprendido a justificar. No para condenar, sino para sanar. Dios no expone para avergonzar; expone para liberar.
Un corazón examinado es un corazón liviano. Ya no necesita máscaras, ya no vive en negación, ya no se defiende constantemente. Aprende a caminar en verdad, y la verdad siempre ordena.
No temas a lo que Dios pueda mostrarte. Él ya lo conoce. La diferencia es que cuando lo reconoces tú, comienza la transformación. La gracia no opera en lo que ocultamos, sino en lo que rendimos.
Hoy no le pidas a Dios que cambie las circunstancias. Pídele que aclare el corazón. Cuando el interior se ordena, el camino se vuelve más claro.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Buenos y bendecidos día pastor Sergio. Estas palabras son compartidas con nuestra familia en Cristo y deseamos haga un efecto en los corazones. Dios te continué bendiciendo.
ResponderEliminarMuchas gracias bendiciones ha usted y su familia
ResponderEliminar