“Me hará descansar en pastos verdes; junto a aguas de reposo me pastoreará.”
Salmos 23:2
Uno de los mayores conflictos del alma moderna no es la falta de fe, sino el ritmo al que intenta vivirla. Corremos incluso cuando oramos. Planeamos incluso cuando descansamos. Queremos resultados espirituales con la misma lógica con la que medimos productividad.
Pero Dios no trabaja desde la prisa. El salmista no habla de empujones ni de exigencias, habla de pastos verdes y aguas de reposo. De un Pastor que guía, no que acelera. De un ritmo que restaura, no que desgasta.
Este séptimo día del año es una invitación a revisar el paso al que estás caminando. No cuánto haces, sino cómo lo haces. Hay ritmos que parecen eficientes, pero terminan vaciando el corazón. Otros parecen lentos, pero sanan profundamente.
Dios redefine el ritmo porque conoce nuestras limitaciones mejor que nosotros. Sabe cuándo necesitamos avanzar y cuándo detenernos. El problema es que muchas veces confundimos descanso con pérdida de tiempo, cuando en realidad es parte del cuidado divino.
Descansar no es rendirse. Es confiar. Es creer que Dios sigue obrando incluso cuando tú paras. Que el mundo no depende de tu agotamiento, sino de su fidelidad.
Hoy permite que Dios marque el paso. No intentes adelantar procesos. No te castigues por no ir al ritmo de otros. El Pastor sabe dónde están las aguas que necesitas hoy.
Caminar con Dios no siempre te hará ir más rápido, pero sí más entero.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Comentarios
Publicar un comentario