“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia.”
Hebreos 12:1
No todo lo que pesa es pecado. Hay cargas que no nacen del mal, sino del apego. Expectativas, responsabilidades mal asumidas, culpas viejas, promesas hechas desde el cansancio. Cargar de más no siempre se nota al inicio, pero con el tiempo afecta la forma de caminar.
El autor de Hebreos no habla de correr más rápido, sino de despojarse. Antes de avanzar, soltar. Antes de insistir, aligerar. Porque nadie corre bien cuando va cargando lo que no fue diseñado para llevar.
Este cuarto día del año es una invitación honesta a revisar qué estás sosteniendo. No lo que dices, sino lo que realmente cargas por dentro. Hay cosas que sostienes por lealtad mal entendida. Otras por miedo a decepcionar. Algunas simplemente porque nunca te detuviste a soltarlas.
Dios no te pide que cargues solo. Tampoco te pide que cargues todo. Hay pesos que no te corresponden, aunque los hayas llevado por años. Soltar no es irresponsabilidad; es obediencia cuando el peso ya no viene de Dios.
Caminar ligero no significa vivir superficial. Significa vivir libre. Libre para responder mejor, para escuchar con más claridad, para amar sin resentimiento acumulado.
Hoy no te preguntes qué más puedes soportar. Pregúntate qué ya no necesitas seguir cargando. Lo que sueltes hoy puede ser lo que te permita avanzar mañana con más paz.
El camino es largo, pero no tienes que recorrerlo agotado desde el inicio. Despójate. Respira. Camina.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Muchas gracias y bendiciones ha usted y su familia
ResponderEliminar