“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”
Gálatas 6:9
El cansancio no siempre aparece de golpe. Muchas veces se instala lentamente, casi sin aviso, cuando llevamos tiempo haciendo lo correcto sin ver resultados visibles. Hacemos el bien, perseveramos, seguimos caminando, pero el fruto parece tardar. En esos momentos surge una tentación silenciosa: desanimarnos y soltar antes de tiempo.
Este día nos recuerda que el llamado no es solo a comenzar bien, sino a permanecer. La constancia es una virtud poco celebrada, pero profundamente transformadora. No tiene el brillo del inicio ni la emoción del logro final, pero es la que sostiene todo el proceso. Sin constancia, incluso las mejores intenciones se diluyen.
La Escritura reconoce el cansancio como una posibilidad real. No dice “si te cansas”, dice “no te canses”. Es una exhortación consciente, no ingenua. Dios sabe que hacer el bien puede desgastar cuando no hay reconocimiento, cuando el entorno no responde, cuando el esfuerzo parece invisible. Pero también sabe que el fruto llega a su tiempo, no al nuestro.
Este veintitrés de enero es una invitación a revisar dónde estás tentado a bajar los brazos. Tal vez no has dejado de creer, pero sí has empezado a hacerlo con menos convicción. Tal vez sigues caminando, pero con el corazón agotado. Dios no te pide que finjas fortaleza; te invita a renovar la esperanza.
La constancia no significa ignorar el cansancio, sino aprender a gestionarlo. Descansar cuando es necesario, ajustar el ritmo, pero no abandonar el bien que estás sembrando. Porque lo que hoy parece pequeño o repetitivo está formando algo más grande de lo que imaginas.
Dios no se apresura, pero tampoco olvida. Cada acto de fidelidad cuenta. Cada paso sostenido, aunque sea lento, te acerca al fruto prometido. A su tiempo segarás, no porque fuerces el proceso, sino porque permaneciste cuando era más fácil desistir.
Hoy decide no desmayar. No porque tengas fuerzas de sobra, sino porque confías en que Dios honra la constancia. Sigue haciendo el bien, aun en silencio. El cansancio no tendrá la última palabra. La fidelidad sostenida siempre da fruto.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Amén
ResponderEliminarBuen mensaje, bendiciones
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