“Encomienda al Señor tu camino, confía en él, y él hará.”
Salmos 37:5
Uno de los actos más difíciles de la vida espiritual no es comenzar, sino soltar. Soltar el control, soltar las expectativas rígidas, soltar la necesidad de tener todo bajo dominio propio. Nos cuesta porque soltar se siente como perder, cuando en realidad muchas veces es la única forma de avanzar con libertad.
Este día nos recuerda que encomendar el camino al Señor no es una frase poética, es una decisión práctica. Significa entregar no solo el destino final, sino también el proceso. No solo el resultado que deseas, sino la manera en que estás caminando hacia él. Confiar en Dios implica reconocer que hay cargas que no te corresponden, aunque las hayas llevado por mucho tiempo.
Muchas veces el cansancio no proviene de lo que hacemos, sino de lo que insistimos en controlar. Queremos asegurar cada paso, prever cada escenario, anticipar cada posible error. Pero la fe no se fortalece en el control, se fortalece en la confianza. Y confiar requiere soltar.
Soltar no es desentenderse. No es irresponsabilidad ni pasividad. Es hacer lo que te corresponde con diligencia y dejar en manos de Dios lo que excede tus fuerzas. Cuando sueltas, el alma descansa. Cuando confías, el corazón se alinea. Y cuando te alineas, Dios actúa de maneras que no podrías producir por ti mismo.
Este diecisiete de enero es una invitación honesta a revisar qué estás reteniendo por miedo. Tal vez una situación, una relación, un resultado, una imagen de cómo deberían ser las cosas. Pregúntate si ese control te está dando paz o solo desgaste. Dios no te pide que entiendas todo, te pide que confíes en Él.
La promesa es clara: “él hará”. No dice cuándo ni cómo, pero sí asegura que Dios interviene cuando el camino se le encomienda con sinceridad. Soltar abre espacio para que Dios obre sin estorbos.
Hoy decide confiar un poco más. Entrega lo que te pesa. Camina sin aferrarte a lo que no puedes sostener. Cuando sueltas en fe, avanzas con ligereza y con esperanza renovada.
Somos más que vencedores.
Pastor Sergio
Comentarios
Publicar un comentario